Lacerante fracaso escolar

  • Imagen de Alfonso Díez
  • Alfonso Díez
Posted: Sáb, 2013-04-13 10:47

Arabia es una niña gitana de mi colegio.  Tiene 12 años y está en 6º de Primaria, por edad, no por nivel, ya que tiene una retraso currilcular (como ahora se dice) de muchos años. Es sentata, realista, responsable y muy trabajadora. El caso es que por motivos familiares y laborales de sus padres, ha cambiado varias veces de domicilio y de localidad. Una vida nómada, como quien dice. Lo que ha supuesto que, incomprensiblemente, no haya estado -hasta ahora- nunca escolarizada, al igual que sus dos hermanos más pequeños. Llegó al centro en septiembre sin saber leer ni escribir, completamente analfabeta (¡como duele esta palabra, que parece un insulto!). Con mucho esfuerzo, ilusión e interés por su parte, y, ciertamente, con la ayuda entusiasta del profesorado, ha conseguido aprender a leer y a escribir. Está feliz e integrada en el centro. Con muchas ganas de seguir aprendiendo. Más segura de sí misma, más persona. Sin embargo, el próximo curso debe abandonar el colegio, porque no puede repetir al cumplir los trece años, la edad máxima permitida en primaria, para pasar obligatoriamente a la ESO, a un instituto público o a algún centro concertado que la admita. Ni que decir tiene que no está en condiciones afrontar la nueva etapa. Apenas sabe las cuatro reglas. Y allí, en la ESO, no se andan con contemplaciones, además de poner el grito en el cielo cuando les llega algún alumno sin el nivel mínimo. Ella, naturalmente, lo sabe, así que tiene miedo y vergüenza (nos confesaba, entre sollozos, hace unos días) de hacer el ridículo, de abandonar el primer día. Por tanto, no irá, no se presentará para no pasar por ese mal trago. Un caso más de fracaso y abandono escolar. Pero lo que irrita aún más -y ya es decir- es que la Administración educativa no tenga (porque no los pone, claro) medios para atender adecuadamente estos casos y permitir que permanezcan algún curso más en la enseñanza primaria. O sea, los de quienes se incorporan tardíamente al sistema educativo y además pertenecen a minoría étnica. Es decir, alumnos con necesidad de compensación educativa (ances), que continúen con los apoyos que vienen recibiendo hasta que puedan acceder en mejores condiciones y garantías de éxito a la enseñanza secundaria. Incomprensible. La Administración educativa se atiene a la ley, la cual solo contempla dos años de repetición en Primaria, si se trata de alumnos con necesidades educativas especiales, los llamados acnees. Y,  naturalmente, nadie quiere, ni los equipos de orientación (EOEP), ni los padres, ni el profesorado, ni ella misma, que se la catalogue como alumna de educación especial por razón de alguna deficiencia o discapacidad física o intelectual, que no padece, siendo como es una niña listisima, aunque ignorante en lo que a contenidos escolares se refiere. Estamos en esta lucha, a ver si la sensatez y el sentido común recalan por una vez  -y milagrosamente- en las autoridades educativas, y si se hace, en esta ocasión, la excepción que justifica la norma, evitando así un caso más de lamentable de abandono escolar.  

Alfonso Díez. Salamanca.